¿Alguna vez os habéis parado a pensar cual es el destino final de vuestros residuos? ¿Qué impacto ambiental tienen nuestros residuos?

Simplemente cuando veis que el camión de la basura toma la esquina de la calle y se pierde, ya no os preocupa a donde vaya. Pagáis el impuesto de basuras que os da derecho a que el camión recoja vuestros residuos, y ya no os preocupa que ocurra con ellos. Si la bolsa de basura desaparece, desaparece nuestra posible preocupación sobre el que ocurra con ellos. Si desaparece la bolsa es como si desapareciera la huella de nuestros residuos que dejamos a nuestro paso en este planeta.

 

Todo muy lejos de la realidad.

(Empezamos aquí una serie de artículos sobre el tema de los residuos)

En la sociedad de ahora cada vez hay más gente concienciada de la importancia del reciclaje y del correcto tratamiento de nuestros residuos, pero aún falta mucho camino que recorrer y mucha gente que concienciar.

Hay varios tipos de personas en nuestra sociedad:

  • Los recicladores.

Saben de la importancia de reciclar. Separan y reciclan de manera automática, no les cuesta esfuerzo tener los residuos separados por material.

Los envases de plástico separados del contenedor de cartón, las botellas y botes de cristal en otro contenedor separado,las pilas gastadas guardadas en una cajita hasta que sepan que van a ir a un sitio donde las puedan reciclar, y por fin el destino final de lo que no pueden reciclar, el cubo de la basura.

  • Los no – recicladores.

No separan nada porque creen que el reciclar no sirve para nada. Están hartos de las campañas de reciclaje catastróficas, que avisan de que estamos destrozando el planeta si no reciclamos.

Para no reciclar se escudan en la teoría, de que con su esfuerzo de reciclar GRATIS hace ganar dinero a las grandes empresas, y como eso no repercute en su bolsillo no le ven beneficio.Juntan todo en la misma bolsa de basura, que luego tiran al contenedor verde/orgánico de la comunidad de vecinos o de la calle.

  • Los recicladores obsesionados.

Tienen las mismas características de los recicladores pero van más allá.

Puede ser que por su trabajo tengan más conocimientos que el resto del mundo del reciclaje y su importancia, o ya sea por su tendencia a obsesionarse con un tema. Llevan el reciclaje más allá.

Recortan las ventanitas de plástico de los sobres para reciclar papel con papel y plástico con plástico.

Siempre se preocupan de quitar todos los tapes metálicos o de corcho a los envases de cristal.

Si se encuentran un botella de cristal o una lata de aluminio tiradas en el suelo cuando dan un paseo, niegan con la cabeza de que alguien las haya tirado sin más y la recogen depositándola en el contenedor correspondiente.

  • Los recicladores esporádicos.

No reciclan por concienciación, reciclan porque si, porque de vez en cuando hay que aportar nuestro granito para salvar el mundo. Reciclan y sienten una satisfacción personal transitoria por ello, pero esa satisfacción no es constante, se pasa. Cuando esto ocurre vuelven a reciclar y se vuelven a sentir bien un tiempo. Levantarse el ánimo reciclando les cuesta más barato que pagar un psicólogo.

Suelen reciclar cuando ven una gran cantidad de residuos y esto les puede llegar a sentir mal. Véase en una celebración familiar, o de cumpleaños, o en las fiestas navideñas…que cuando se acaba la celebración y hay que recoger todo para volver a la vida diaria, ven encima de la mesa de la cocina un montón de botellas de vino y champán vacías que hay que tirar. Ir por ir hay que llevarlas igual a los contenedores; tirarlas al contenedor de orgánico supone gastar bolsas de basura que no se llenan ni aprovechan, es más barato tirarlas sin más al contenedor de vidrio de la calle.

 

 

(Continuará)

 

 

 

 

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